¡Que te den morcilla!

Esta entrada es para ti. Ya sabes a quien me refiero.

Pues eso, lee el título. ¡Qué te den morcilla! La proxima vez que te vea medianamente contento, pienso salir de mi escondrijo y plantarte tus fracasos en plena cara: llevas 3 años sólo, no has tenido un proyecto de futuro nunca, tu trabajo apesta a callejón sin salida y no eres más que un bufón mediocre y sin gracia.

Espero, por tu bien, que dejes de pensar que todo esto puede mejorar, porque no va a ser así. Al contrario, irá cada vez a peor. Prepárate para convertir en uno de esos miles de mediocres que no van a llegar más alla de vivir los próximos años aferrado a unas ilusiones vanas e inalcanzables,  pues cuanto antes te acostumbres, mejor.

¿Que vas a hacer planes para cambiar? ¿Para qué? Cualquier cosa que intentes acabará en el montón de “inacabados” de tu vida, que cada día es más y más grande. Los futiles intentos de enderezarte no hacen más que revelar lo evidentemente inutil que eres en cualquier plan que requiera un mínimo de esfuerzo. Por vergüenza ajena, te pido: deja de intentarlo. Deslízate a tu agujero y deja que los demás sigan su camino sin que tengan que ver tu patética semblanza, que será lo mejor para todos.

Y ahora, por favor, cierra el portatil y vete a dormir, que es lo único en lo que pareces tener cierto talento: en vegetar y emitir algún gruñido que otro. Menudo desperdicio de recursos.

Con cariño:

Self

Publicado en on 28 Mayo 2009 at 22:42 Comentarios (2)

Mafias y meneos. Los pasos de un hilo desafortunado.

Es post es en relación con lo que pasó ayer por la noche (y aún sigue, porque todavía se comenta) en Menéame, más concretamente en “Menéame es mio y me lo follo cuando quiero”

En primer lugar, voy a explicar mi punto de vista con respecto a ese meneo. Estaba yo rondando por la fisgona, como es habitual, con la intención de ver como se desarrollaba una noticia que acababa de enviar. No había mucho que hacer, porque la cosa estaba “paradilla” en ese momento, aunque ya había leido por el Nótame algunos problemas sobre una denuncia de la AVT, y más tarde con una discusión que acabó con el baneo y posterior readmisión de un meneante habitual. (No voy a comentar nada sobre estos asuntos, porque realmente no se qué pasó.)

De repente aparece en la fisgona un post con el título que he mencionado antes: “Menéame es mio y me lo follo cuando quiero” Mi reacción, como supongo de los que estabamos en ese momento en la fisgona, es inmediata. Llamadlo “radar”, “mafia”, “sexto sentido” o “borreguismo”, pero el caso es que ver un post con la palabra “menéame” en el título atrae a mucha gente, entre ellos a mi, para ver de qué va. Entre el título y la entradilla, mi reacción fue la de votar “provocación” (Creo que con ese titular, la intención de provocar y “herir susceptibilidades” era más que evidente) y acto seguido, poner un comentario “guasón” (Cualquiera que quiera seguir mis comentarios durante los 2 años que llevo en el “saco” puede darse cuenta que soy un chiste con patas, un bufón) y volver a la fisgona. Y aunque tenía que seguir mirando la noticia que acababa de enviar, no pude más y volví a entra en el post.

Cuando volví a entrar, la cosa ya había cambiado de las “buaaambulancias” y demás peticiones de “voto llorica” a algo más serio. Algunas personas (pongo personas para remarcar que esos comentarios no los hacen bots, ni clones, ni IPs baneadas… los hace alguien físico, con teclado, dedos y cerebro para poder escribir) habían empezado con insinuaciones de servidumbre, “lameculos”, compra de criterios y más cosas. Pero también había empezado la crítica más constructiva: Artorius, alguien a quien nunca había seguido en la página, da la que parece ser la primera opinión medianamente argumentada de todo el hilo. Supongo que eso hace que tenga tantos votos a su comentario, ya que fue el primero que dio su punto de vista sin recurrir a provocaciones ni menosprecios. Ahora más interesado en el tema, (había abandonado ya mi pobre meneo a su suerte) doy mi opinión. (Que como el orto, todos tenemos uno)

La cosa sigue por los mismo derroteros de provocación-insulto-menosprecio (ya en un tono bastante más hiriente) y se comenta que por norma general, todos los usuarios de meneame tenemos clones, (algo que no es cierto en mi caso, aunque solo si no se cuenta como clon el usuario que tuvo una amiga cuando pasó unos días en mi casa) a lo que contesto con una negativa, y dando mi punto de vista personal sobre qué es menéame. Me responden sugiriendo que tener un solo usuario es algo de tontos, cosa que me molesta. No me gusta que me llamen tonto, o que dejen entrever que me comporto como un tonto. Dejo de nuevo el hilo, y vuelvo a la página principal…

Pero la tentación es fuerte, y yo muy debil, por lo que vuelvo a entrar en el meollo. Me han contestado a mi anterior comentario recriminando que soy amigo de los admins. (SI, soy amigo de ALGUNOS admins… no del staff entero de Menéame. Además, yo me enorgullezco de mis amistades, y no tengo por qué ocultarlas). Tambien soy amigo de un taxista, pero a nadie le parece que eso sea importante para hablar del tráfico en Madrid, por ejemplo. Pero entre tanto cacareo, hay gente que sigue dando su opinión, en este caso, alvin_gz (al que tampoco conozco, nada más que de pasada)

Me releo de nuevo todo el post, con calma. Y aunque no comparto las opiniones que expresa, si reconozco que está bien argumentado, trabajado y que puede que tengan razón… aunque leo que su indignación contra menéame es fruto de una rencilla personal con un grupo de gente, a consecuencia de un post antiguo sobre las tendencias machistas en Menéame y una discusión bastante fuerte por los comentarios en otro meneo, y que por eso, acusan a TODOS los administradores y en particular a Ricardo Galli de manejar la página con mano de hierro; y al resto de usuarios, de seguirlos por miedo o borreguismo.

Expongo mis ideas tras analizar el post, y comento tambien en el blog de Hys0 que aunque no comparto sus ideas, hay mejores maneras de exponerlas que “cargando por bayonetas” contra todo Menéame. Pero la cosa sigue a peor, y se pasa de menospreciar las ideas a denigrar la edad y el aspecto físico de los comentaristas. (Todo muy maduro, por lo que se ve) A algunos, esto nos empieza a parecer infantil. Incluso algún admin, utilizando una cuenta de “Admin” (sin identificarse como usuario), advierte de que los ataques personales no se permiten, aunque el aviso parece caer en saco roto. Ese hilo ya es una batalla campal, con bandos, aliados y tácticas incluidas.

Hago el que pienso que va a ser mi ultimo comentario en ese hilo, instando a la calma y al dialogo (con el sueño que ya tenía encima, no quería más que dormirme en paz) y recordando que los “chincha rabiñaaa!!” que tanto abundaban en ese momento en ambos “bandos” y recibo como respuesta un exabrupto sobre lo “bien adoctrinados que nos tienen Perl y Benjami”. Como ya estoy un poco harto del tema, respondo con una gilipollez sobre autobuses, y me voy a dormir. Pero antes, Wochi, otra meneante asidua intenta también poner paz ofreciendose como “blanco” de las criticas y los insultos. Su comentario merece ser votado, por lo menos a mi parecer, cientos de veces, ya que nos da a todos una lección.

Hoy, cuando he encendido el ordenador, no me ha sorprendido ver que el tema seguía con ritmo y fuerza. Ahora mismo (las 15:55 según mi reloj) el hilo tiene 221 comentarios, pero parecer ser que el “flame” ya ha pasado. (En gran parte debido al baneo de las personas más provocadoras y, seamos sinceros, porque estos temas ya están algo trillados, como mencionan aquí tambien.)

Esto es más o menos lo que pasó desde mi punto de vista. La gente puede compartirlo o no… como ya he dicho antes, como el culo, cada cual tiene su opinión y está en todo derecho de airearlo cuanto quiera. Pero yo extraigo algunos pensamientos de cosas como esta… a saber:

  1. Es duro no encajar, ser diferente o ser expulsado de una comunidad. Cuando tanta gente (y tan diferente) se junta a dar sus ideas, es normal que algunos no estén de acuerdo y tengan sus puntos de vista. Pero es más productivo y enriquecedor debatirlas con la cabeza fria, razonando los argumentos y con educación. Pero tambien es muy facil caer en la provocación, el insulto y el menosprecio. Mi consejo a los “disgustados por Menéame” (hay muchos) es que expongan sus críticas con RESPETO a las normas y a la organización. Y mi consejo para todos los que aun estamos dentro de la “organización” de Menéame, es escuchar las críticas CONSTRUCTIVAS y tenerlas en cuenta para mejorar, indepen
  2. Conozco personalmente a muchos usuarios: algunos son administradores, otros god, otros normales, y también a alguno de los que han sido baneados. No creo que ninguno lleve Menéame a un ámbito tan importante en su vida como para que monten semejantes jaleos, ni siquiera Perl (y eso que es el “papa” de la página, y por ende, el “abuelo” de otras como Jonéame)

Termino ya (escribiendo desde el trabajo) diciendo que esto es sólo mi opinión, y que si has leido hasta aquí abajo, te lo agradezco. Y lo siento por la parrafada. Según se desarrollen las cosas cuando llegue a casa, pondré “actualizaciones” en los comentarios.

Un saludo: Ancalagon

Publicado en on 16 Abril 2009 at 17:06 Comentarios (12)

Injusta justicia.

Un conocido de mi familia se acaba de convertir en un futuro maltratador y asesino. Suena horrible, pero es cierto; y lo peor de todo es que el móvil se lo acaba de dar el Ministerio de Justicia.

Por poner en precedentes: Ricardo y Gemma (obviamente, los nombres en esta historia son más falsos que un euro de madera) se conocen desde el instituto y desde siempre se han gustado. Hace unos 5 años empiezan a salir “oficialmente”, y todos los que los conocemos nos alegramos por ello… Hacen buena pareja, son jóvenes, tienen salud, dinero, y amor. Con menos de 25 años, tienen grandes planes de futuro: un coche, un piso en común… y en poco tiempo, tener hijos. Y en un par de años, sus anhelos comienzan a cumplirse, y se van a vivir juntos a su propia casa.

Pero no todo es bueno… Gemma, que trabaja en una inmobiliaria, pierde el trabajo. Ricardo sigue trabajando por los dos para mantener la casa y poder casarse en poco tiempo.  Deciden la fecha para casarse, y se permiten darse el capricho de un viaje al Caribe antes. Y las vacaciones les traen una bendición: ella se ha quedado embarazada. Con la ilusión que un bebé conlleva, adelantan la boda y se casan mientras ella está aún de seis meses.

Y finalmente ella tiene el niño: un precioso niño… de piel muy morena y pelo muy rizado. Y aunque sus padres no son el prototipo “alemán” con piel lechosa y ojos azules, es evidente que el padre de la criatura no es Ricardo. Ella le ha engañado, seguramente durante sus “vacaciones en pareja”,  y él, obviamente enfadado,  pide una prueba de paternidad, y decide separarse inmediatamente de ella, por lo menos hasta que la situación se esclarezca un poco.

Comienza entonces una obsesión por parte de Gemma y de su familia para que Ricardo reconozca al retoño. Visitas al trabajo, llamadas por teléfono y notas en la puerta de casa de sus padres… Él ignora todas esas cosas, incluso deja que ella se quede con el piso, con tal de que le dejen en paz… y es que en el pueblo ya se habla del “ridículo y cornudo” de Ricardo. Pero las cosas llegan más allá: finalmente, la prueba de paternidad revela que el niño  (evidentemente) no es de él, por lo que pide el divorcio.

Gemma recurre a la justicia, para que reconozcan los derechos de su hijo, y en menos de 2 meses, se dicta sentencia. El juez, pese a reconocer que Ricardo no es el padre biológico de la criatura, condena a que él pague una pensión alimenticia de 150 euros mensuales al niño, otros 150 euros de pensión compensatoria a la madre, y además otorga el uso y disfrute del piso a Gemma y a su hijo. A él le deja la opción de ponerle o no el apellido, y a no tener que declararlo como heredero, pero argumenta que las pensiones se imponen debido a que ella dependía económicamente de él.

Todo esto es lo que me ha contado Ricardo mientras nos tomabamos un café hace un par de días. Ha tenido que volver a casa de sus padres y ahora, a parte de seguir pagando el piso que ya no utiliza, tiene 300 euros menos con los que vivir. Con amargura me decía que a lo mejor le sale más a cuenta no pagar nada, declararse insolvente y pasarse unos meses en la carcel, donde por lo menos no tendrá que pagarle las pensiones.

Es cierto que sólo conozco el punto de vista de él, y que seguro que ella tiene sus argumentos para pedir esas pensiones, y el juez también los tendrá para concederlas, pero esta es una de esas historias que dejan un sabor amargo en el paladar. El sabor que, según los expertos, es sinónimo de injusticia.